Quizás, a diferencia de muchas personas, mi acercamiento al Método Grez no fue en busca de una dieta para bajar de peso ni tampoco para revertir alguna enfermedad o condición física, sólo fue por experimentar.

Recuerdo que en septiembre del 2017 Pedro estuvo en un matinal de CHV, donde explicó su método. Yo no vi el programa, pero cuando me comentaron de que se trataba, decidí comprar el libro para salir de dudas. Al leerlo me hizo mucho sentido y decidí experimentar, no iba a hacer fácil porque mi adicción al azúcar era fuerte, era de esas personas que preferían omitir el almuerzo para llegar al postre o cambiar todo por un trozo de pastel.

En noviembre del mismo año comencé con los cambios alimenticios, al tercer día fue extraño y me detuve a analizar lo que estaba sintiendo. Ya no me hinchaba ni tampoco tenía acidez, malestares que en el último tiempo se habían hecho cada vez más recurrentes. Eso fue el impulso que me permitió hacer el détox sin problemas.

A medida que pasaba el tiempo, convencí a mi esposo a que experimentara, sus resultados en términos de baja de tallas y peso eran impresionantes. Yo no bajaba tanto como él, pero seguía adelante porque empezaba a descubrir más y nuevos beneficios, como por ejemplo, más energía, mayor concentración, no había bajones anímicos durante el día, me sentía más creativa y lo más extraño tenía control de mi ansiedad, podía ver postres y pasteles y no sucumbir ante ellos. Eso es lo que más llamaba la atención en mi entorno.

En el proceso fui buscando más información al respecto y del Método Grez pasé a seguir una alimentación Cetogénica (Keto), que es un poco más estricta en términos de reducción de los Carbohidratos.

Hace muchos años atrás había sido diagnosticada con un problema crónico al sistema linfático, lo que me hacía retener mucho líquido, llevándome cada verano a necesitar masajes de drenaje para bajar la hinchazón de los pies. El verano del 2019 fue el primer año, sin necesidad de masajes, ni pastillas ni menos de esas medias de compresión.

Hoy con 14 meses de llevar una alimentación baja en carbohidratos, sigo experimentando, me he atrevido a hacer ayunos largos, entrenar en ayunas y me sigo sorprendiendo de la forma en que responde el cuerpo con este combustible de alta calidad (grasas).

Estoy motivada a seguir descubriendo y aprendiendo, porque tengo muy claro que no vuelvo atrás por nada del mundo.

Elizabeth Palma

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