Nuevamente tomamos prestado un tremendo post de Cholesterol Code, que describe el trabajo realizado por Siobhan Huggins en el marco de su investigación sobre la labor del inmunológica del LDL:

Si uno oye las palabras “LDL” y “colesterol” en una misma frase lo más probable es que lo primero que que se le venga a la mente sería: enfermedad cardiovascular, diabetes o síndrome metabólico. Sin embargo, mientras trabajaba junto a Dave investigando sobre lípidos, me encontraba frecuentamente con los términos “infección”, “sistema inmune” o “protección”.

Unión inmunológica

Dave Feldman fue el primero que me señaló la relación entre lipoproteínas y el sistema inmune. Me explicó como en cierto sentido el LDL se une a los patógenos, amarrándolos y asegurándolos casi como si fuese un guardia de seguridad, atrapando a las bacterias, virus e incluso algunos parásitos. De esta forma el LDL bloquea el ingreso de patógenos a las células, dejándolos vulnerables a ser exterminados por el sistema inmune. Por ejemplo esto ocurre con la Salmonela, donde un incremento de LDL en ratones demostró la capacidad de aumentar hasta en 95% su capacidad de sobrevivencia, comparado con 0% de supervivencia al patógeno en el grupo de control (1). Esta capacidad de adherencia que tiene el LDL no ha sido común a todos los virus y bacterias, pero ha sido evidenciada en otros como el Herpes (2).

Disminuyendo otros problemas

Los patógenos no sólo infectan directamente las células, también tiene la capacidad de producir daño al exponerlas a toxinas que acarrean, tales como la lipopolysaccharide (o LPS) que se encuentra en algunas bacterias (3). Niveles altos de exposición a LPS pueden llegar a causar problemas severos de septicemia que podrían llegar a ser fatales (4).

Las lipoproteinas como LDL y VLDL pueden evitar estos problemas al unirse al LPS y neutralizándolo (5). Estudios en animales han demostrado que ratones con bajo colesterol, comparados con aquellos con niveles normales de colesterol, tienen más riesgo de desencadenar septicemia al estar expuestos a LPS (6). Niveles altos de colesterol son aún más protectores (7).

Otra labor inmune

El LDL no sólo se aboca a las labores mencionadas. Para combatir patógenos, las células inmune usan algo llamado oxidative burst, mediante lo cual liberan especies oxígeno reactivas (ROS) para atacar a los organismos invasores (8). Normalmente se denomina como algo negativo a los ROS porque pueden causar estrés oxidativo. Sin embargo, se ha propuesto que el LDL puede ser una vía para mantener la salud celular frente a altos niveles de ROS, lo cual permitiría una respuesta inmune más efectiva.

“Lipoprotein oxidation during APR initially is likely to serve a beneficial purpose. Reactive oxygen species and free radicals are part of the local host defense mechanisms, […] Thus, lipoproteins may scavenge these free radicals to prevent systemic toxicity and membrane damage.”

Memon RA, et al (2000); PMID: 10845869

Hay otra forma bastante interesante mediante la cual el LDL combate infecciones: una bacteria requiere explorar el ambiente que va a invadir para determinar si es ideal para replicarse. Las bacterias envían una suerte de “sondas” para recopilar información sobre el ambiente y su hostilidad. Si la sonda no vuelve, quiere decir que el ambiente no es apto para que la bacteria se reproduzca. Las partículas de LDL pueden unirse a estas sondas y asegurarlas para que no puedan completar su “misión de reconocimiento” (9)

Sistema de sillas musicales

Tal como ocurre en el juego de las sillas musicales, otra forma de protección de el LDL y VLDL es ocupando los espacios que utilizan resfriados y otras enfermedades como la malaria, no permitiéndoles entrar a las células e infectarlas (10, 11).

¿Cómplices pasivos o participantes activos?

Después de analizar la labor inmune del LDL queda preguntarnos ¿Existe alguna forma de obtener más LDL y VLDL para aumentar la protección o sólo disponemos de las partículas que se encuentran en nuestra sangre?

Investigando sobre esta disyuntiva es que llegamos a términos como “hipertriglicemia de infecciones” (12). ¿Por qué serían importantes los triglicéridos? Los triglicéridos deben ser transportados por las lipoproteínas LDL y VLDL. Cuando se padece de una infección aumenta la cantidad de grasa desde el tejido adiposo hacia el hígado, lo cual incrementa la producción de grasa en el hígado y, por ende, aumenta el colesterol. Todos estos son materiales necesarios para producir partículas de VLDL (13).

Este es uno de los cambios que se producen cuando ocurre una infección. Otro efecto de la misma es resistencia a la insulina como mecanismo de protección (14), lo cual puede desencadenar en altos niveles de triglicéridos y aumento de colesterol.

Mayor producción de VLDL y aumento en permanencia de lipoproteínas son algunos efectos de las infecciones por diversos factores (15). Este incremento de producción y duración de partículas resulta en mayores niveles colesterol en la sangre, lo cual puede ser beneficioso. Más protección y más resistencia es claramente una mayor barrera para protegerse frente a intrusos (16).

Sólo una pequeña parte

Esto es sólo una ínfima parte de los mecanismos de protección de los que dispone nuestro cuerpo a través de los lípidos. También se ha investigado sobre labor inmune del HDL y apolipoproteínas (A). Estos mecanismos son tremendamente interesantes y han sido evidenciados en estudios en animales y personas, pero el impacto en el día a día es aún desconocido.

Mientras hay algunos estudios observacionales que vinculan menores niveles de colesterol a mayores tasas de muerte por infecciones (17), es posible que esto se deba también a condiciones que disminuyan el colesterol como es el cáncer, vínculado a sistema inmune disminuído (18). Todavía queda mucho por investigar, pero al menos podemos reconocer la tremenda labor inmune que cumplen las lipoproteínas.

Diego Navarro

Fuente: https://cholesterolcode.com/lipoprotein-power-ldl-and-the-immune-system/

Siobhan Huggins

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