Cualquiera que haya hecho Keto (dieta cetogénica o Low Carb) o haya visto a un cercano perder peso casi sin esfuerzo mientras disfruta de bistecs, chuletas de cerdo, tocino y nueces, sabe que cortar carbohidratos funciona como la dinamita para la pérdida de grasa corporal.

La alimentación baja en carbohidratos o dietas cetogénicas, desarrolladas originalmente como un tratamiento para la epilepsia, se consideran intervenciones nutricionales altamente efectivas para la pérdida de peso y para diabetes tipo 1 y 2.(1) Los beneficios de la restricción de carbohidratos para reducir el azúcar en la sangre y los niveles de insulina es tan poderoso que muchos investigadores proponen que debe ser el primer enfoque en el tratamiento de la diabetes y el tratamiento predeterminado para la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico (2), (3) e incluso han sido reconocidas como terapias efectivas por la Asociación Americana de Diabetes (4)

Pero, los beneficios de Keto no se detienen ahí. Una gran cantidad de investigaciones recientes indican que la alimentación con baja en carbohidratos es beneficiosa para enfermedades más allá de la pérdida de peso y la diabetes.

Un número sorprendentemente alto de personas tiene niveles normales de azúcar en la sangre (glucosa), pero presencia de niveles de insulina crónicamente altos. Dado que el nivel de glucosa en la sangre de estas personas es normal, no se considerarían como candidatos adecuados para rebajar los carbohidratos, pero tener niveles elevados de glucosa no es requisito para ser diagnosticado con síndrome metabólico, el cual es impulsado por una insulina alta (algo que hemos conocido desde la década de 1980). (5)

Algunas afecciones y biomarcadores alterados que son asociados, en parte, a niveles altos de insulina, incluyen el síndrome del ovario poliquístico (SOP) (6), la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) (7) y factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Keto reduce de manera confiable los triglicéridos, eleva el HDL y desplaza las partículas de LDL de la variedad “pequeña y densa” más dañina a la variedad “grande y flotante” más benigna, incluso en personas que no tienen sobrepeso (8). Otros como la gota, una condición que generalmente se atribuye al consumo de carnes rojas y alcohol, se ha demostrado que mejora cuando las personas reducen la ingesta de carbohidratos, aún cuando aumenten la de proteínas (9) (10).

Investigadores se están poniendo al día y las revistas médicas ahora reconocen que existe una razón sólida para usar Keto en pacientes con migrañas (11). Por ejemplo, el caso de un par de hermanas gemelas que intentaron keto para perder peso y tuvieron, como efecto secundario inesperado, una significativa mejora en sus frecuentes migrañas (12).

Mirado desde el punto de vista cerebral, se ha culpado al consumo de alimentos grasos por el acné (y casi todo lo demás), pero no es más que otro caso en el que se atribuyen a la grasa las causas del exceso de carbohidratos. Se ha demostrado que las dietas con bajo índice glucémico mejoran el acné (13) y existen numerosos mecanismos por los cuales las dietas cetogénicas afectan favorablemente los desequilibrios hormonales y otros factores implicados en la causa del acné (14) ¡No culpe a la grasa por lo que hicieron los carbohidratos!

Keto tiene un historial largo, sólido y comprobado para el tratamiento de la epilepsia en niños y adultos (15), pero quizás las áreas más interesantes de investigación para dietas cetogénicas sean los trastornos neurológicos y neurodegenerativos. La mayor parte de la investigación hasta ahora se ha realizado en animales, pero un número creciente de ensayos en humanos han comenzado a mostrar resultados positivos. Es especialmente alentador porque hay poca intervención farmacéutica o de otro tipo, para estas condiciones.

La investigación ahora se está expandiendo hacia la enfermedad de Parkinson. Un estudio reciente que comparó Keto con una dieta baja en grasa en pacientes con Parkinson y encontró que ambos grupos tenían mejoras en el sistema motor y no motor, pero el grupo con Keto tenía mejoras mayores en los síntomas no motores, que a veces son más debilitantes y reducen la calidad de la vida más que los temblores y otros problemas motores (16). Además, las investigaciones emergentes sugieren que la resistencia a la insulina podría ser un factor determinante en el desarrollo del Parkinson (17).

Keto también tiene potencial como intervención nutricional para la enfermedad de Alzheimer, que a menudo se denomina “diabetes tipo 3”. (18) El Alzheimer es producido cuando las neuronas en ciertas áreas del cerebro se vuelven incapaces de metabolizar correctamente la glucosa. Las cetonas pueden servir como un combustible alternativo para estas células. (19)

La lesión cerebral traumática (TBI) es otra nueva y prometedora frontera para las lowcarb (20) (21) (22). La mayor parte de la investigación se ha realizado en animales, pero es alentadora y muestra varios mecanismos por los cuales influye favorablemente en la generación de energía cerebral y en la función neurológica general.

Cuando consideramos estos usos prometedores para las dietas cetogénicas, especialmente para las condiciones que actualmente no tienen tratamientos efectivos, perder algunos kilos y reducir el azúcar en la sangre es solo la guinda (sin azúcar) de la torta (harina de coco).

Fuente

Un comentario en «Keto, mucho más que pérdida de peso»

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